Reencuentro con la competición y sus sensaciones

Todo comenzó el día de la presentación de WPT en la Caja Mágica, donde se dieron cita tanto jugadores como los organizadores de WPT de cada sede.
Allí coincidí con mis paisanos y amigos Paco Risquete ( quien me ha visto crecer) y Rafa Cardona ( propietario de la prueba WPT en Extremadura), y me hicieron la pregunta del millón, la que me ha hecho mucha gente una vez retirada… ¿No echas de menos la competición? ¿No tienes el gusanillo de competir?

Mi respuesta siempre ha sido clara y rotunda, y esta vez no iba a ser diferente: NO.

Pero me tocaron la fibra sensible… Es la primera prueba del Circuito profesional que se va  a celebrar en Badajoz (la ciudad en la que nací), y sería algo muy especial que jugaras y de manera simbólica le dieras el relevo a una chica joven de 16 años de Badajoz, que su máxima ilusión es jugar World Pádel Tour.

Esto vino seguido de una invitación a estar en la mesa de presentación del WPT como mejor jugadora de la historia del pádel extremeño, homenaje a mi carrera deportiva, reportajes… La tentación era grande y nunca me había sentido tan valorada en mi tierra. Me pareció que podía hacer mi pequeña aportación al pádel como extremeña que soy y de paso sacar pecho. Mi respuesta fue SI QUIERO!

Se iba aproximando la fecha y parece que no iba conmigo. Seguí volcada en el Salón Internacional del Pádel que organizaba con mi empresa, como digo siempre, con una visión “del otro lado de la competición”.

Se acercaba la fecha y no conseguía ver mi retorno a la competición y a las sensaciones de la misma: verme vestida, con mi compañera, los nervios… Hasta que 2 semanas antes conseguí empezar a visualizar, intentando recordar emociones, lo que se vive desde la semana antes entrenando, el día previo a la competición y las horas previas al partido!!!

AAAAAAAAHHHHHHHHH!!!! Increíbles los nervios, estrés, qué equipación me pongo, tendremos al público extremeño volcado deseando que ganemos… Recordé que yo usaba muñequera para el sudor…cómo era posible haberme olvidado de ese detalle y compitiendo en  Badajoz 40º a la sombra !!!  Parece mentira que llevo toda mi vida compitiendo, 8 años en el pádel, y que en 3 haya formateado de tal manera que pareciera que fuera mi primera competición, allá en Avilés en el 2002.

Traté de hacer todas mis rutinas que tenía en su día con mi psicólogo Óscar Lorenzo, visualizaciones, relajación, recordar puntos estratégicos sobre lo que hacer y qué decir a mi compañera para sacar su máximo…

Comienza el partido y ahí empezaron las sensaciones, estas que tenía olvidadas desde hace 3 años y medio. Porque no tienen nada que ver dar indicaciones y vivir un partido desde fuera, a meterte a la pista, sabiendo lo que vas a ir sintiendo, la presión que sientes por momentos, los trucos para mitigarla… y sentirlas en propia persona.

5-3 abajo en primer set… remontamos 5-5… tie break y creo que fue donde más cómoda me sentí de todo el partido, ya que suelo entrenar a mis alumnos con tie breaks, con lo que tenía muy presente que cada punto valía oro!! Pero se nos escapó

Jugamos. Perdimos en dos sets 7-6 6-4

Si me pongo a pensar ahora, conformábamos un tándem especial: una chica que tiene su primera experiencia con el Circuito profesional WPT, tratando de aprovechar “la oportunidad de su vida” que le brindaba una exjugadora con toda su experiencia y un CV. Me hace  acordar aquel Estrella Damm que jugué en La Moraleja por el año 2002 con la experimentada y gran jugadora María Wakonigg de compañera, contra Araceli Montero y María Quiles, donde no era capaz de meter el resto y solo me decía : “pásala al otro campo, no trates de hacer nada más que a partir de ahí empieza el punto”. Y mi sensación era la de no tener brazo, sólo muñón!! En ese partido aprendí a concentrarme en 1 tarea (la que me decía mi compi), lo conseguí, y sin darme cuenta estaba a 1 punto de ganar el partido. Eso fueron semifinales, no recuerdo ni contra quién fue la final, pero tantos años después me acuerdo lo que aprendí en ese partido.

Espero que Rocío, mi compañera en Badajoz, con el paso de los años recuerde este partido como algo especial donde aprendió algo del padel.

Y por mi parte, me quedo con la vuelta a las sensaciones de la competición, esas que te hacen estar nerviosa, con la tripa rara, pasarlo mal incluso, pero que durante toda mi vida han sido adictivas para mi.

Y la última pregunta… ¿volverás a repetir la experiencia? De primeras es un NO rotundo, pero quién sabe cómo será la próxima tentación!!